Implantación en mercados exteriores

Una implantación internacional, no es tan sólo la apertura de una planta de producción o una oficina comercial en un tercer país, hay que tener en cuenta que una implantación internacional toca transversalmente todos los aspectos de nuestra empresa.

El proceso de implantación, sólo es recomendable cuando nuestra empresa ya tiene una estabilidad en el mercado nacional y la apertura a nuevos mercados nos puede facilitar muchas ventajas competitivas como una mayor competitividad, el aumento de las ventas, una disminución de los riesgos de la compañía, etc...

Según estudios realizados, aproximadamente 1/3 de las empresas que inician los proyectos de internacionalización siguen adelante pasados 10 años desde el inicio de la actividad, las causas mas habituales del abandono de la activdas son dos: la primera es el denominado "efecto fatiga" que consiste en abandono tras los dos o tres primeros años y la segunda causa es invertir en zonas inadecuadas para la empresa por no realizar correctamente las fases de planificación y análisis iniciales.

Fases del proceso de Implantación:

Fase I o fase de Aterrizaje

En esta fase se busca minimizar riesgos y es cuando se produce la adaptación al nuevo mercado: cultural, legal… Se empieza a conocer el mercado en profundidad y a desarrollar el producto de acuerdo a las necesidades del mercado.

Fase II o fase de Crecimiento

Se incrementa el volumen de las operaciones y se le da mayor prioridad a las actividades estratégicas. Se reducen los proveedores y se consolidan las actividades.

Fase III o fase de Consolidación

La prioridad máxima es para el margen y el control de las actividades para una mayor integración de las operaciones.